Guía básica de la autoconstrucción rural

Cuando afrontamos una construcción en un entorno rural pueden surgir dudas e inquietudes razonables. Es natural que así sea, pues en muchos casos el promotor se enfrenta a un reto completamente nuevo, para el que cuenta con poca o ninguna experiencia previa. Son muchas las cuestiones a dilucidar, como por ejemplo:

  • elegir entre suelo urbano o rústico
  • cómo ocuparse de una obra cuando no se reside allí
  • obtener los permisos para la casa soñada
  • saber si el presupuesto será suficiente
  • escoger entre construir sobre los muros o demoler...

En esta guía aportaremos algunas claves esenciales que le servirán para afrontar este importante reto.

Quiero tener una casa en el campo, pero... ¿es lo que necesito?

Dar el salto rural, ya sea de manera temporal o permanente, es una decisión a la que no se llega de manera sencilla. Normalmente, quien esté decidido a tener una casa a su gusto en el campo ha llegado a esa convicción después de muchos viajes y estancias, de construir lazos de amistad, de contar con un vínculo familiar... En cualquier caso, no es una decisión que se deba tomar a la ligera.

El mundo rural tiene sus especificidades propias, que han de conocerse bien si no se quiere colgar el cartel de “se vende” al poco tiempo. Cabe también distinguir entre unas vacaciones y la residencia permanente. Esta última requiere un grado extra de motivación, compromiso con el medio, un proceso de adaptación y compartir unos valores mínimos. Si la comunidad, la tranquilidad o la naturaleza no le atraen, quizá debería repensar dar el salto rural.

Ya lo tengo decidido ¿por dónde empezar?¿campo o pueblo?

Una de las primeras decisiones a tomar, y quizá la más importante, es saber si se quiere una casa de pueblo o una casa de campo en suelo rústico. Si bien ambas están en un medio rural la vida es completamente diferente en cada caso.

Desde un punto de vista legal, que es dónde mejor podemos asesorarle, hemos de informar que construir una casa en suelo rústico implica una serie de trámites que pueden hacer que el proceso se alargue notablemente en el tiempo. En un entorno protegido, como es el nuestro, cualquier proyecto en suelo rústico requerirá pasar de uno o varios filtros adicionales. Desde la aprobación de la Diputación Provincial por estar junto a una carretera, pasando por la de Confederación Hidrográfica por estar junto a un cauce, hasta la del Parque Natural. Sus normativas son, asimismo, más restrictivas que la del suelo urbano.

Pero esto no significa que tengamos que renunciar a nuestra casa soñada entre castaños y alcornoques. La ley permite la construcción o reconstrucción de casas de campo en fincas siempre que estén dentro de los parámetros establecidos por el planeamiento y sus reglamentos. Por ello elaboramos un estudio exhaustivo previo de toda la normativa relacionada. Por norma, en Vita Simplex no nos embarcamos en ningún proyecto que no tenga visos de prosperar. Nunca aconsejaremos la compra de un terreno sin tener antes asegurada la viabilidad del proyecto por parte de todos los organismos que deben emitir un informe preceptivo.

En suelo urbano es el Ayuntamiento el que debe pronunciarse, pero en no pocos casos debe contar con un informe positivo emitido por la Comisión Provincial de Cultura. Muchos de los pueblos de la Sierra de Aracena están sujetos a este trámite por haber sido declarados Bien de Interés Cultural en calidad de Conjunto Histórico. Esto puede alargar el proceso, especialmente si hay un informe negativo, por ello es preciso conocer puntualmente toda la normativa relativa a aspectos estéticos y urbanísticos.

Tanto en un caso como otro es un error, lamentablemente muy habitual, pensar que la normativa en estos pueblos es más laxa y que se puede actuar con total libertad. Hace ya mucho tiempo que no es así. Actualmente los controles son exhaustivos, las obras sin permisos son paralizadas, en los casos más graves los trabajos se demuelen, por no hablar de la posibilidad real de una fuerte sanción económica. En muy pocos años las administraciones han pasado de un complaciente laisser faire a tomarse muy seriamente la protección ambiental y paisajística de la Sierra de Aracena. Para evitar sorpresas inesperadas, tanto en un caso como en otro, lo correcto es realizar un dictamen previo con un parecer formado a la luz de los condicionantes urbanísticos del bien afecto.

La ciudad no es para mí, quiero una casa con finca

Como decíamos, las posibilidades aquí son algo más limitadas. Pero la normativa vigente permite la construcción de nuevas viviendas agrícolas si la parcela en la que se ubican tiene la extensión requerida conforme al cultivo y están a una cierta distancia del suelo urbano. La otra opción es la reconstrucción de una vivienda forestal, o casamonte, como se las conoce en la Sierra de Aracena. No importa que esté en estado de ruina o que solo hayan perdurado los cimientos. Cuando se trate de una rehabilitación hay que tener en cuenta que, por lo general, no se permitirá un incremento de la edificabilidad. La vivienda deberá ceñirse a las preexistencias en la medida de lo posible.

Como ventaja este tipo de proyectos son propicios para la eco-construcción, puesto que los plazos de obra no están tan constreñidos como en los núcleos urbanos y abundan materiales naturales como la piedra de musgo, la tierra, los rollizos o incluso la paja. Por otra parte, si la finca no dispone de ninguna acometida será necesario prospeccionar en busca de agua, resolver el saneamiento y abastecerse de electricidad y calefacción, preferentemente mediante energías renovables (solar térmica, eólica, biomasa...). Los proyectos en fincas de Vita Simplex son integrales y buscan la plena autonomía energética y sostenibilidad ambiental.

La construcción de piscinas está también regulada, por lo que en caso de desear una ésta deberá integrarse paisajísticamente o adecuarse al uso tradicional del agua. En este sentido existen sistemas de lagunas artificiales ecológicas que ya han sido puestas en práctica en el territorio.

Una casa de pueblo es justo lo que necesito

Adquirir una casa a rehabilitar o un solar es una opción muy ventajosa. En primer lugar la inversión inicial es bastante menor que en obra nueva. Cierto que después habrá que invertir en la rehabilitación, pero será una inversión dirigida, es decir, a gusto del comprador. Y lo más importante, no se estará abonando el beneficio del promotor, sino que el promotor pasa a ser el comprador. Sera éste quien, si actúa con buen criterio, pasará a ser el beneficiario del incremento de valor del inmueble en caso de una posterior venta.

La dificultad reside en definir ese buen criterio. Invertir en rehabilitación rural implica ciertas complejidades que la diferencian del ámbito urbano y que resulta esencial conocer. Comenzando por el hecho de que el caserío es mucho más antiguo que en la ciudad. Una parte importante de las edificaciones son centenarias o multi-centenarias, no pocas carecen totalmente de instalaciones o éstas son demasiado antiguas. Y aunque las estructuras puedan aparentar solidez, hace falta una mirada experta atenta a los detalles que diagnostique certeramente su aptitud. Por ello es muy importante estar debidamente asesorado por un arquitecto que no sólo pueda detectar deficiencias, sino también proponer soluciones y optimizar el uso posible de la vivienda.

Todo esto se traduce, naturalmente, en incrementos presupuestarios. Por eso en Vita Simplex realizamos estudios económicos previos a la adquisición de una vivienda, de manera que el comprador pueda disponer de la mejor información posible con carácter previo a la adquisición.

Ya tengo el inmueble ¿qué gastos me quedan por hacer?

Ya sea si construye en el campo o el pueblo hay una serie de gastos fijos con los que hay que contar una vez materializada la compra. Para comenzar están los honorarios del arquitecto y del arquitecto técnico. Conjuntamente conforman la Dirección Facultativa y su participación es legalmente indispensable en todo proyecto residencial. La suma de sus honorarios es variable, puesto que se suele establecer en base a un porcentaje con respecto al coste de ejecución de la obra. Es el conocido como Presupuesto de Ejecución Material o P.E.M., por su acrónimo. Este porcentaje oscila dependiendo de la complejidad del proyecto, habitualmente no excede del 15% para el conjunto de la Dirección Facultativa. Aquí se incluye no sólo el trabajo de los profesionales, también los costes de visado y el seguro de responsabilidad civil.

No es la norma, pero el Ayuntamiento puede solicitar el abono de parte de las tasas para dar curso administrativo al expediente de su proyecto. El valor de estas tasas (son más de una) se estima también como un porcentaje sobre el P.E.M., la mayor parte de municipios solicitan entre el 4 y el 5% para la obtención de licencia. Asimismo se puede solicitar el pago de una fianza, que será devuelta al final de los trabajos si éstos han transcurrido sin ocasionar daño alguno a la vía pública.

El grueso de la inversión corresponde a la ejecución de los trabajos. Como es sabido las desviaciones presupuestarias son lo más temible siempre que se inicia una obra. Para evitarlo es necesario aplicar el mayor rigor posible en el control y gestión del apartado económico. Elegir el constructor es una de las decisiones más importantes del proceso, por ello requiere de atención especial.

¿Qué cualidades debe tener mi arquitecto?

Algunas de sus cualidades ya han sido definidas. Es importante que sea un buen conocedor de la normativa local, que conozca las administraciones y organismos a los que debe dirigirse, ello sin duda le ahorrará esperas innecesarias.

No menos importante es que sea buen conocedor de la arquitectura popular y la tradición constructiva del medio rural. La Sierra de Aracena es muy rica en este sentido, de hecho, cada pueblo tiene un carácter propio. Son soluciones adaptativas, decantadas durante siglos, de su estudio hemos extraído importantes lecciones que nos permiten abordar nuestros diseños desde una óptica bioclimática.

El arquitecto debe conocer muy bien sus herramientas y su paleta de materiales. El uso adecuado del blanco de los muros encalados, el barro, el tapial, la piedra o la madera en todas sus formas, requiere de la debida práctica para la obtención de resultados naturales e integrales. Asimismo, cuando una intervención requiere actuar en exteriores, es importante que sea conocedor de las especies que mejor se adaptan al clima local.

En cuanto a los honorarios, los márgenes de beneficio del profesional en este entorno no son lo bastante significativos como para hacer de ello un factor decisivo. Al menos no sin sopesarlos junto con la calidad en la atención, la experiencia especializada, el servicio integral y la satisfacción final.

La elección de la empresa constructora

Quizá pueda sorprenderles la afirmación, pero la elección del constructor comienza ya con el propio proyecto del arquitecto. De hecho, un proyecto elaborado con rigor y atención a cada apartado comienza descartando a todos aquellos profesionales que no disponen de los medios, experiencia o formación para llevarlo a cabo. Resulta fundamental contar con una medición de la mayor precisión posible, pues éste será el documento base sobre el que se establecerá la negociación con los constructores.

Una vez más intervienen aquí las especificidades del mundo rural. Es un medio en el que abundan las pequeñas empresas, algunas de las cuales no disponen de medios técnicos para elaborar presupuestos detallados, en cuyo caso o bien externalizan ese servicio o tienden a simplificar en exceso, resumiendo incluso por capítulos. Pero un presupuesto detallado es algo a lo que no se puede renunciar, bajo ningún concepto. Éste debería ser el primer filtro de selección de las empresas.

No es recomendable pedir un único presupuesto, al igual que tampoco lo es pedir diez. El término justo está entre tres y cinco. Tampoco se trata de elegir el más económico, pues es frecuente que el constructor no pueda definir en unos días todos los conceptos que integran la medición. Lo adecuado es establecer una tabla comparativa que defina estadísticamente la ventaja económica de un presupuesto frente a otro. Si bien el económico es un factor importante, no es el único a tener en cuenta, hay que sopesarlo conjuntamente con el prestigio, la localización, la disponibilidad de medios y la trayectoria de las empresas.

En Vita Simplex ya hemos adelantado buena parte de esta labor. Como profesionales experimentados en construcción, disponemos de una base previa de empresas constructoras con las que hemos colaborado satisfactoriamente. Llegado el momento le recomendaremos las que más se ajusten al carácter de su proyecto. Nuestros servicios también incluyen el asesoramiento y la evaluación de todos los presupuestos recibidos.

Tengo constructor, ya está todo listo para el comienzo de la obra

Con frecuencia nos encontramos con clientes que se muestran reticentes a autoconstruir porque no residen en esta zona y temen no poder llevar un seguimiento efectivo de la obra. En esos casos nos agrada comunicar que nosotros asumimos la carga de esa labor por ellos. Las obras son nuestro medio natural, no sólo acudimos todas las semanas una o varias veces, sino que disfrutamos con ello. Para su tranquilidad, le interesará saber que el avance de los trabajos se recoge mediante un informe gráfico y escrito que es remitido puntualmente al propietario.

El buen seguimiento de una obra es esencial para el resultado final. De nada sirven los conocimientos técnicos, si no se dispone de capacidad de anticipación, organización y previsión. No menos importante es el conocimiento del terreno, pues la autoconstrucción en un medio rural difiere mucho dependiendo del emplazamiento.

En la Sierra de Aracena, por ejemplo, es imperativo el control y correcta ejecución del aislamiento térmico del edificio de la envolvente. Esta es una cuestión en la que no cabe escatimar esfuerzos y recursos. El control sobre espesores de aislante o la ruptura de puentes térmicos en puertas y ventanas, conjuntamente con el acondicionamiento térmico de la vivienda, resulta fundamental para asegurar el confort durante todo el año.

Que "dios está en los detalles" es un viejo dicho de arquitecto. Nosotros no podemos estar más de acuerdo. En Vita Simplex afrontamos cada nuevo encargo como una obra de artesanía. La atención y el cuidado con lo menudo es clave para el éxito de la construcción.

¿Hemos terminado ya? La casa aún no está equipada...

Algo que diferencia a Vita Simplex de otras empresas afincadas en este territorio es que nos encargamos de entregar la casa lista para ser habitada. Con toallas en el baño y una chimenea caliente encendida para recibirle. Incorporar una interiorista en el equipo le permite encontrar su casa completamente amueblada, equipada y decorada, siempre siguiendo sus indicaciones.

No hemos acabado con la entrega de llaves

En Vita Simplex construimos confianza día a día. Sabemos lo difícil que puede llegar a resultar la autoconstrucción, por ello le proponemos asumir lo más pesado de la carga. Simplificar el proceso para que le sea lo más ligero posible. Esta relación de confianza es nuestro principal valor. Por ello trabajamos para que perdure en el tiempo. Con su permiso, haremos un seguimiento posterior a la entrega, pues nos interesará conocer, en franca conversación, su grado de satisfacción con su nuevo hogar. Las casas son para ser vividas, y es en los pequeños gestos cotidianos en los que se pone a prueba la calidad de un diseño. Incorporar esta experiencia aporta un gran valor añadido a nuestro trabajo.

Si tiene alguna duda o cuestión adicional puede ponerse en contacto con nosotros aquí o dejarnos su pregunta en la sección de comentarios. Le responderemos a la mayor brevedad.

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